Hola ¿Cómo están mis Quilters y Stitchers de mesa de comedor?
Hay tradiciones que nunca pasan de moda cuando se crean con el corazón.
Hace algunos años les conté en el blog qué es el English Paper Piecing (EPP) y cómo esta técnica nos permite construir patchwork utilizando pequeñas plantillas de papel. Pero después de tantos años cosiéndolo, creo que hay otra pregunta mucho más interesante que podemos hacernos: ¿por qué seguimos haciendo EPP?

Tenemos máquinas de coser cada vez más precisas, reglas especializadas, cutters, programas de diseño y técnicas que nos permiten construir un quilt muchísimo más rápido. Y, sin embargo, seguimos sentándonos con pequeñas piezas de tela, una aguja y un hilo.
Quizás porque el EPP nunca ha necesitado ser la manera más rápida de hacer patchwork.
Y probablemente ahí comienza buena parte de su encanto.
Una técnica que cabe en nuestra vida
Para hacer EPP no necesitamos despejar una mesa completa, sacar la máquina de coser o disponer de toda una tarde para avanzar.
Podemos tener algunas piezas preparadas en un pequeño estuche y coser durante veinte minutos. Podemos llevarlas de viaje, trabajar mientras escuchamos música, vemos televisión o simplemente aprovechar uno de esos pequeños momentos que aparecen durante el día.
También podemos detenernos.
Una pieza puede quedar esperando hasta mañana, la próxima semana o bastante más tiempo. Cuando regresamos, sigue ahí. No necesitamos recordar la configuración de una máquina ni reconstruir una larga secuencia de pasos.
Y aunque una pieza parezca un avance diminuto, sigue siendo avance.
Una hoy, otra mañana y algunas más durante el fin de semana. Así, casi sin darnos cuenta, un proyecto comienza a crecer.
Hay formas a las que el EPP les sienta especialmente bien
Una enorme variedad de bloques de patchwork puede adaptarse al English Paper Piecing, pero hay algunas geometrías que parecen especialmente cómodas utilizando esta técnica.
Los hexies son probablemente el ejemplo más reconocible.
El tradicional Jardín de la Abuela (Grandmother’s Flower Garden), con sus flores construidas a partir de hexágonos, demuestra perfectamente una de las ventajas del EPP: las plantillas nos permiten controlar pequeñas piezas y unir sus lados con bastante precisión.
Pero los hexágonos son solamente el comienzo.
Los diamantes funcionan maravillosamente para construir estrellas de ocho puntas y otras composiciones geométricas. Cuando varias puntas deben encontrarse en un mismo lugar, las plantillas ayudan a conservar los ángulos y mantener cada pieza bajo control.

Los triangulos pueden ser un aliado en el EPP
Y desde esas formas aparentemente sencillas podemos llegar a construcciones muchísimo más complejas.
Mi Passacaglia es un buen ejemplo de ello. La técnica básica continúa siendo la misma, aunque el diseño pueda crecer hasta convertirse en una composición llena de pequeñas formas, colores y encuentros.
Quizás por eso el EPP puede sentirse tradicional y contemporáneo al mismo tiempo.
Tampoco tiene que terminar convertido en un quilt
Una de las cosas entretenidas del EPP es que esas pequeñas construcciones pueden terminar prácticamente donde queramos.
Podemos convertirlas en aplicaciones, utilizarlas para decorar otros proyectos o unir varias piezas para crear pequeños objetos tridimensionales. Incluso podemos construir adornos de Navidad a partir de ellas.
Y tampoco necesita trabajar solo.

El EPP puede convivir con el bordado, las aplicaciones y hasta con el punto de cruz. Un pequeño bordado puede transformarse en el centro de una composición y rodearse de piezas de tela, o una construcción de EPP puede incorporarse después a otro proyecto.
Puede ser la técnica principal de una labor o simplemente una parte de ella.
El EPP también puede ser amable con nuestro presupuesto
No todos los quilts necesitan costar cientos de dólares para terminar convertidos en una labor hermosa.
Muchas Quilters, y me incluyo, creamos dentro de un presupuesto. Y una de las grandes virtudes del EPP es que su barrera de entrada puede ser muy pequeña.
Necesitamos papel, aguja, hilo y tela.
Podemos comprar herramientas especializadas, papeles precortados, reglas, pegamentos y kits completos si queremos, pero nada de eso determina por sí mismo cómo terminará nuestra labor.

Bordes Romos Siempre.
El EPP además se lleva extraordinariamente bien con nuestra caja de scraps.
Ese pequeño trozo de una tela que nos encantaba y que parecía demasiado pequeño para utilizarlo nuevamente puede convertirse en un hexágono, un diamante o el centro de una flor.
Podemos trabajar con algodones de quilting, lino, mezclarlos y jugar con distintas texturas. Para EPP prefiero las telas estables. Las telas de punto pueden utilizarse con la preparación adecuada, pero no serían mi primera recomendación debido a su elasticidad, que puede dificultar mantener las formas y los ángulos que estamos intentando controlar.
Al final, una labor no es elegante porque sus telas hayan sido caras.
La elegancia también está en nuestra manera de escogerlas, combinarlas y utilizarlas.
Cuando un pequeño trozo de tela vale mucho
Y aquí el EPP puede adquirir un significado completamente diferente.
No todos nuestros scraps tienen que provenir de una colección de quilting.
Podemos conservar un pequeño trozo de una prenda de nuestra infancia. Una tela que perteneció a alguien querido. Parte de una camisa que guarda una historia. O ese último pedacito que nos quedó después de terminar un proyecto especialmente importante.
Para el EPP no necesitamos una gran cantidad.
A veces basta un pequeño hexágono.
Entonces aquella pieza deja de tener el valor que pagamos por su tela y adquiere otro completamente distinto.
Un quilt puede guardar mucho más que telas. Puede guardar lugares, personas y momentos que decidimos no desechar.
Quizás por eso trabajar con scraps nunca debería significar trabajar con materiales sin valor.
Una técnica que ya sobrevivió a muchas modas
El trabajo de patchwork construido sobre plantillas de papel no nació con el quilting moderno. Encontramos ejemplos de este tipo de construcción en Inglaterra desde el siglo XVIII y durante el siglo XIX los diseños realizados con pequeñas formas geométricas llegaron a conocerse como Honeycomb o Mosaic patchwork.
Los hexágonos continuaron apareciendo y, durante las décadas de 1920 y 1930, diseños como el Grandmother’s Flower Garden vivieron un nuevo momento de enorme popularidad.
Y aquí ocurre algo curioso.
Cada generación parece haber encontrado su propia razón para volver a estas pequeñas piezas.
En algún momento pudo ser una manera de aprovechar hasta el último trozo de tela disponible. Hoy todavía podemos hacerlo por economía, pero también porque queremos una labor portátil, porque disfrutamos coser a mano, porque queremos alejarnos un rato de la máquina o simplemente porque nos gusta construir lentamente algo pieza por pieza.
Quizás el EPP no ha permanecido igual durante siglos. Lo que ha permanecido es su capacidad de adaptarse.
Herramientas nuevas para una técnica antigua
Que la esencia del EPP haya cambiado tan poco no significa que las herramientas se hayan quedado detenidas en el tiempo.
Hoy encontramos, por ejemplo, plantillas iron-on que facilitan la preparación de las piezas; espejos diseñados para planificar el fussy cutting antes de cortar una tela; y sistemas magnéticos y bases rotatorias como los desarrollados por SewTites, que buscan hacer más cómodo y preciso el corte y la preparación.

Este es una de las herramientas nuevas para EPP que mas me intriga. Ya que no usas papel y no lo sacas al terminar el trabajo-
Son solamente algunos ejemplos de cómo las herramientas siguen evolucionando alrededor de una técnica antiquísima.
Podemos preparar mejor, cortar con mayor precisión y disponer de ayudas que nuestras antepasadas Quilters jamás imaginaron.
Pero llega un momento en que dejamos todas esas herramientas sobre la mesa.
Tomamos dos piezas.
Enhebramos una aguja.
Y volvemos a coserlas juntas.
Entonces, ¿por qué el EPP nunca pasa de moda?
Probablemente porque nunca ha dependido demasiado de ella.
Es económico si necesitamos que lo sea. Puede aprovechar las telas que ya tenemos. Cabe en un pequeño estuche y también puede crecer hasta convertirse en un quilt enorme. Nos permite trabajar con geometrías sencillas o extraordinariamente complejas. Puede transformarse en una aplicación, un adorno o convivir con otras técnicas que amamos.

Fuzzy Cutting del centro de una de mis Rossettas 2, si se fijan es el mismo patrón repetido 5 veces para formar uno nuevo. Pertenece al Diamante A del centro.
Podemos hacerlo con telas recién compradas o con un pequeño trozo que llevamos años guardando porque no hemos sido capaces de desecharlo.
Las herramientas cambian.
Las telas cambian.
Los diseños cambian.
Y nosotras también cambiamos.
Pero después de siglos seguimos haciendo algo sorprendentemente parecido: sentarnos con pequeños trozos de tela, aguja e hilo y unir una pieza con la siguiente.
Quizás el EPP nunca pasa de moda porque, en realidad, siempre ha sabido encontrar su lugar en la vida de quien cose.
