Hola! ¿Cómo están mis Quilters y Stitchers de mesa de comedor? ¿Se han fijado en cómo unas simples puntadas pueden cambiar por completo el aspecto de un quilt? Algunas son tan pequeñas que apenas se distinguen, mientras que otras parecen querer llevarse todo el protagonismo y eso es precisamente lo que hace del acolchado a mano, un arte; por eso hoy vamos a hablar de los tipos de acolchado a mano.
En esta tercera parte de nuestra serie Hand Quilting les contaré sobre los distintos tipos de acolchar a mano, desde las delicadas puntadas tradicionales hasta las más visibles del Big Stitch Quilting. También nos asomaremos al Sashiko y al Kantha, dos tradiciones textiles fascinantes, y veremos por qué una puntada corrida decorativa no siempre significa que estemos acolchando.
En Hand Quilting I conversamos sobre su historia y en Hand Quilting II, dedicado a los materiales, revisamos las herramientas que necesitamos. Esta vez quiero detenerme en las puntadas mismas: cómo dibujan sobre la tela, qué diferencias tienen y cuánto pueden aportar a nuestros proyectos.
Hand Quilting tradicional: pequeñas puntadas, grandes detalles
En el acolchado tradicional a mano, las puntadas suelen ser pequeñas y regulares. Atraviesan las tres capas del quilt —top, punzonado y trasera— para mantenerlas unidas, mientras van formando líneas y dibujos que aportan textura y relieve.
Pueden seguir las costuras de nuestros bloques de patchwork, rodear aplicaciones o dibujar motivos completos, como plumas, curvas y figuras geométricas.
Para ser la forma más tradicional de los tipos de acolchado a mano: lo que encuentro especialmente bonito, de esta forma de acolchar es que muchas veces el hilo casi desaparece entre las telas. Primero vemos el relieve, las sombras y las formas; después descubrimos que todo ese movimiento está hecho de pequeñas puntadas.

Detalle de acolchado tradicional a mano. Obra de Anita Shackelford.
Al observar los trabajos de Anita Shackelford, me llamó mucho la atención la delicadeza de sus diseños. Hay acolchados en los que las puntadas parecen acompañar silenciosamente al patchwork y otros en los que terminan creando un segundo diseño sobre él.
Y aquí hay algo que me intriga: ¿cómo se consigue que tantas puntadas pequeñas mantengan un ritmo tan parejo?
Eso lo dejaremos para nuestra cuarta entrega, cuando nos dediquemos al Rocking Stitch, el movimiento de la aguja y la regularidad de las puntadas.
Pero no todas las quilters quieren que el hilo pase inadvertido. Algunas prefieren justamente lo contrario.
Big Stitch Quilting: cuando queremos que las puntadas se vean
En el Big Stitch Quilting las puntadas son más grandes y visibles que en el acolchado tradicional. También atraviesan las capas del quilt para mantenerlas unidas, pero aquí el hilo tiene otra misión: convertirse en parte del diseño.
Podemos reconocerlo por esos pequeños segmentos de hilo que destacan sobre la tela, siguiendo líneas rectas, curvas, aplicaciones o incluso los contornos de los bloques.
Y aquí es donde el color puede cambiarlo todo.
Imaginen un quilt confeccionado con telas suaves y delicadas. Si utilizamos un hilo de un tono parecido, las puntadas acompañarán el diseño discretamente. Pero si elegimos un color que contraste, esas mismas líneas pueden adquirir un protagonismo completamente diferente.

Big Stitch Quilting en un trabajo de Sarah Fielke. Fuente: Aurifil.
Eso es precisamente lo que me atrae de los trabajos de Sarah Fielke. Me encanta cómo utiliza las puntadas visibles para destacar las formas y aportar una nueva dimensión a sus quilts.
Y, pensándolo bien, hay algo muy bonito en que el trabajo de nuestras manos quede a la vista. No solamente estamos uniendo las capas: también estamos dejando nuestra propia huella en el diseño.
Sin embargo, aquí aparece una diferencia que vale la pena comentar. Una puntada grande y visible no es necesariamente Big Stitch Quilting.
Todo depende de lo que esté haciendo esa puntada.
Puntada corrida: ¿estamos bordando o acolchando?
La puntada corrida, también llamada punto bastilla o running stitch, se forma al pasar la aguja sucesivamente por encima y por debajo de la tela, dejando pequeños segmentos de hilo separados por espacios.
Es una puntada sencilla y muy versátil. Podemos utilizarla para bordar, coser o acolchar, pero no significa que estemos haciendo lo mismo en todos los casos.
Si la utilizamos para decorar la superficie de una tela, estamos bordando. En cambio, cuando esas puntadas atraviesan las capas de un quilt y las mantienen unidas, estamos acolchando.
En uno de mis mini quilts combiné el acolchado con puntadas corridas de distintos colores alrededor del borde. Estas últimas las utilicé como bordado decorativo, sin atravesar las tres capas del quilt. Me encanta cómo unas puntadas tan sencillas pueden enmarcar los bloques de patchwork y aportar un detalle completamente diferente al diseño.

En este mini quilt combiné acolchado con puntadas corridas decorativas alrededor del borde. Obra y fotografía: Geny.cl / Ilse Rojas.
Me parece un ejemplo especialmente interesante porque demuestra cómo el bordado y el quilting pueden convivir en un mismo proyecto, cada uno cumpliendo una función distinta.
Además, nos recuerda algo que a veces olvidamos cuando estamos concentradas en terminar nuestros trabajos: una puntada muy sencilla puede ofrecer muchísimas posibilidades.
Y esa misma estructura de puntada aparece en tradiciones textiles que tienen una historia mucho más amplia que su uso decorativo.
Sashiko: mucho más que puntadas blancas sobre azul
El Sashiko es una tradición japonesa de costura a mano en la que se utilizan puntadas, generalmente de tipo corrida, para reforzar, reparar y decorar textiles. Sus recorridos pueden formar desde líneas sencillas hasta patrones geométricos muy elaborados.
Seguramente han visto esos preciosos diseños de puntadas blancas sobre telas de color índigo. Son muy reconocibles, pero el Sashiko es bastante más que esa combinación de colores.
Su historia está relacionada con el cuidado de las prendas, el aprovechamiento de los textiles y las necesidades de la vida cotidiana.
Una de las cosas que descubrí al investigar es que incluso los hilos tienen características propias. El hilo de algodón utilizado tradicionalmente para Sashiko no es simplemente el mismo mouliné que usamos habitualmente en nuestros bordados de punto de cruz.
Y eso me hizo pensar en cuántas veces admiramos una técnica por su apariencia sin detenernos a conocer lo que hay detrás.
Para quienes quieran descubrir más, les recomiendo el canal Sashiko Story, de Atsushi Futatsuya. Me parece una oportunidad preciosa para escuchar a alguien que conoce esta tradición desde su propia experiencia familiar y cultural.
Sashiko Story — canal oficial de YouTube
Por supuesto, podemos encontrar inspiración en los patrones y recorridos de sus puntadas. Pero también creo que es importante comprender que no todo bordado geométrico realizado con puntada corrida es Sashiko.
Y desde Japón viajamos ahora hasta Bengala, donde encontramos otra tradición en la que las puntadas tienen muchísimo que contar.
Kantha: cuando las puntadas también cuentan historias
El Kantha es una tradición textil de Bengala, región que hoy comprende territorios de Bangladesh y la India. En muchas piezas tradicionales se utilizaban varias capas de telas antiguas, unidas mediante puntadas a mano que también servían para crear motivos decorativos.
Una de sus características más bonitas es la textura que producen los numerosos recorridos de puntada corrida. Las superficies pueden adquirir pequeñas ondulaciones que les dan un aspecto muy particular.
A diferencia de los quilts que solemos confeccionar con top, punzonado y trasera, algunas piezas tradicionales de Kantha se realizaban superponiendo telas reutilizadas, sin necesidad de incorporar una capa independiente de punzonado.
Pero lo que más me ha llamado la atención son sus diseños.
Podemos encontrar flores, animales, figuras humanas, formas geométricas y escenas de la vida cotidiana. Las puntadas recorren las telas y, poco a poco, van construyendo dibujos que parecen contar pequeñas historias.

Textil Kantha de Bangladesh con motivos decorativos bordados y acolchado realizado con puntada corrida.
Al observar las piezas conservadas por el Victoria and Albert Museum, me impresionó cómo una puntada tan sencilla puede producir resultados tan ricos en detalles.
Y hay algo que me resulta especialmente cercano al mundo del patchwork: la idea de aprovechar telas que ya han tenido una vida anterior para transformarlas en una nueva pieza.
Aunque el Kantha tiene una identidad cultural propia y no debemos confundirlo con el quilting occidental, encuentro muy inspiradora esa relación entre reutilización, costura y creatividad.
Porque, después de todo, muchas de nosotras también sentimos un cariño especial por los retazos que guardamos, incluso cuando todavía no sabemos qué haremos con ellos.
Cuando las puntadas se encuentran en un mismo quilt
Después de observar estas distintas formas de trabajar con aguja e hilo, me queda una idea dando vueltas: las puntadas pueden aportar muchísimo más que la unión de las capas.
En nuestros proyectos podemos combinar un acolchado discreto con algunas líneas de Big Stitch, añadir pequeños detalles bordados o buscar inspiración en los recorridos y motivos de otras tradiciones textiles.
Eso sí, sin olvidar que cada técnica tiene su propia función y, en algunos casos, una historia cultural que merece ser conocida.

Patchwork, acolchado a máquina y bordado decorativo conviven en este mini quilt. Obra y fotografía: Geny.cl / Ilse Rojas.
Por ejemplo, un bloque de patchwork puede tener flores bordadas con puntada corrida y, al mismo tiempo, estar acolchado con pequeñas puntadas tradicionales. Ambas cosas se complementan, pero no cumplen exactamente el mismo propósito.
También podemos decidir desde el comienzo que el hilo sea protagonista y elegir un acolchado visible que acompañe las formas de nuestro diseño.
Me gusta pensar que el acolchado no tiene por qué ser solamente ese último paso que realizamos cuando el top está terminado. También puede ser una decisión creativa desde el momento en que comenzamos a imaginar nuestro quilt.
¿Qué tipo de acolchado a mano elegiría para mi próximo quilt?
Creo que depende mucho del resultado que queramos conseguir.
Si buscamos una superficie delicada, con dibujos que aparezcan suavemente entre las telas, las pequeñas puntadas del Hand Quilting tradicional pueden ser una opción preciosa.
Si queremos destacar las formas y hacer que el hilo se convierta en parte visible del diseño, el Big Stitch Quilting puede ser mucho más atractivo.
Y si lo que deseamos es añadir pequeños motivos decorativos, la puntada corrida puede acompañar nuestros bloques sin necesidad de cumplir la función del acolchado.
Por mi parte, después de conocer estas técnicas, sigo sintiendo una especial curiosidad por el acolchado tradicional.
Llevo años trabajando con patchwork, acolchado a máquina y bordado, pero todavía no he acolchado un quilt a mano. Y mientras más observo estos trabajos, más ganas me dan de descubrir cómo se siente hacer esas pequeñas puntadas una tras otra.
Quizás algún día me anime a intentarlo.
No sé si conseguiré puntadas tan pequeñas o regulares como las de las quilters que admiro, pero creo que esa también es parte de la gracia de aprender algo nuevo.
Y justamente de eso hablaremos en Hand Quilting IV, cuando nos acerquemos al Rocking Stitch, el movimiento de balanceo de la aguja que se utiliza en el acolchado tradicional. También veremos cómo se mide la cantidad de puntadas por pulgada y por qué la regularidad es tan importante.
Mientras tanto, si ustedes también sienten curiosidad por comenzar, pueden visitar nuestro artículo sobre materiales para acolchar a mano, donde conversamos sobre las herramientas necesarias.
Y ahora quiero preguntarles algo: ¿prefieren las puntadas pequeñas y discretas o les gustan esas puntadas grandes que se convierten en protagonistas del quilt?
Fuentes y referencias
Para preparar este artículo estuve explorando el trabajo de artistas y fuentes especializadas que me ayudaron a conocer mejor estas técnicas:
- Anita Shackelford, por su trabajo en acolchado tradicional.
- Sarah Fielke — Big Stitch Hand Quilting, Aurifil.
- Sashiko Story — Atsushi Futatsuya.
- Victoria and Albert Museum — Kantha, a South Asian quilting tradition.
