Hola! ¿Cómo están mis Quilters y Stitchers de mesa de comedor?
¿Recuerdan que en abril dejamos nuestro Passacaglia descansando hasta la primavera? Habíamos completado tres cuartos de este maravilloso quilt y, después de tantas horas de costura a mano, llegó el momento de hacer una pausa.
Pero aquella pausa tenía fecha de regreso: octubre.
Y aquí estamos, tal como lo habíamos planeado, dispuestas a reencontrarnos con nuestras rosetas, estrellas y cientos de pequeñas piezas de English Paper Piecing (EPP).
Hace unos días compartí una reflexión que hoy viene como anillo al dedo:
«No importa cuántas veces hagamos una pausa si aún tenemos ganas de continuar».

Una pausa no significa abandonar un proyecto. A veces, solo necesitamos esperar el momento adecuado para continuar.
¡Y ganas de continuar no nos faltan!
Lo que no esperaba era encontrarme con un nuevo misterio. Porque, aparentemente, mi Passacaglia tiene la curiosa costumbre de esconder piezas cada vez que lo retomo.
El regreso del Passacaglia
Lo primero fue sacar todas las piezas, extenderlas sobre la alfombra y recuperar el esquema de montaje del libro de Willyne Hammerstein.
Si recuerdan nuestro episodio anterior, cuando completamos tres cuartos del Passacaglia, habíamos decidido dejar el último cuarto para la primavera.
Y justamente ese es el trabajo que tenemos por delante.
Pero antes de comenzar a coser, necesitaba comprobar cómo encajaban las rosetas y revisar los espacios que todavía faltaba completar.
Así que extendí todo como un enorme puzle de telas, colores y figuras geométricas.
Y entonces apareció el problema.

De regreso al Passacaglia: organizando las rosetas como un enorme puzle antes de continuar con la costura.
El misterio de las estrellas perdidas
Mientras comparaba la distribución de las rosetas con los diagramas originales, descubrí que algo no cuadraba.
Una de las rosetas verdes de la parte inferior parecía estar mal ubicada y, como consecuencia, la roseta morada de líneas tampoco terminaba de encajar.
¿Había colocado mal las rosetas? ¿Me había equivocado al interpretar el esquema? ¿O faltaba algo?
Después de revisar las fotografías y los diagramas, apareció una explicación bastante convincente: a la roseta verde le faltaban dos estrellas que nunca confeccioné.
¡Dos estrellas!
Y yo preguntándome por qué las piezas no encajaban correctamente.
Por suerte, este sector todavía no está cosido. Las rosetas están colocadas provisionalmente, como las piezas de un puzle, así que puedo hacer los ajustes necesarios sin descoser nada.
Sin embargo, tampoco quiero desmontar toda la distribución y arriesgarme a perder el orden que tanto trabajo ha costado conseguir.
Mi primera tarea será confeccionar esas dos estrellas perdidas, comprobar cómo encajan y descubrir si realmente son las responsables del problema.
Porque todavía no podemos dar el misterio por resuelto.

Las protagonistas del misterio: dos rosetas cuya distribución tendremos que revisar para encontrar el lugar de las estrellas perdidas.
Los rombos A también esperan su turno
Y como si las estrellas perdidas no fueran suficiente entretenimiento, todavía tenemos que resolver otro asunto: los rombos A.
Estas pequeñas piezas permiten completar determinados espacios entre las rosetas y son fundamentales para el montaje del Passacaglia.
Por ahora he colocado algunas plantillas de papel en sus posiciones correspondientes, pero todavía no he decidido qué telas utilizaré.
Aunque parezcan detalles menores, la elección de colores y estampados puede cambiar bastante la apariencia del conjunto.
Por eso prefiero observar cómo se relacionan las rosetas antes de tomar una decisión definitiva.
Después de todo, ¡ya tenemos suficientes misterios por resolver!

Probando la ubicación de los rombos A antes de elegir las telas que completarán los espacios entre las rosetas.
Un Passacaglia diferente a todos los demás
Mientras intentaba descubrir dónde estaban las piezas que faltaban, me di cuenta de algo que terminó gustándome mucho.
Quizás estas estrellas perdidas terminen cambiando ligeramente la composición original del Passacaglia.
Y, si eso ocurre, no me molestará en absoluto.

Una de las rosetas del Passacaglia que todavía espera sus últimas estrellas.
Después de tantas horas de costura, este quilt ya tiene su propia historia. Cada tela fue elegida, cada roseta fue construida y cada pequeña equivocación me ha enseñado algo.
Podría intentar reproducir exactamente la distribución del libro, pero también puedo buscar una solución que respete el trabajo que ya he realizado.
Puede que al final mi Passacaglia no sea exactamente igual a los demás.
Tendrá una pequeña modificación en su composición y una historia que será solamente mía.
Y, pensándolo bien, eso me gusta mucho.
El misterio continúa…en mi Passacaglia Quilt
Por ahora, nuestro regreso al Passacaglia ha comenzado con una pequeña investigación.
Ya tenemos identificadas dos estrellas que faltaban, pero todavía queda trabajo por delante. Hay que confeccionarlas, comprobar cómo encajan con las rosetas vecinas y descubrir si necesitaremos modificar alguna otra pieza del montaje.
Y como todo en el English Paper Piecing se hace puntada a puntada, resolver este misterio llevará su tiempo.
Pero no tengo ninguna prisa.
Después de seis meses de pausa, volver a extender las telas, revisar los diagramas y comenzar a trabajar en las piezas que faltan ya es una manera de retomar el proyecto.
Quizás en el próximo episodio podamos contarles cómo terminó esta pequeña aventura geométrica.
O quizás el Passacaglia tenga preparadas otras sorpresas.
¡Con este quilt nunca se sabe!
Lo importante es que hemos vuelto. Y que todavía tenemos muchas ganas de continuar.
¿Y ustedes? ¿Alguna vez cometieron un error en un proyecto que terminó convirtiéndose en uno de sus detalles favoritos?
¡Las leo en Instagram! 🧵💕
