🪡 Mi experiencia bordando kits de punto cruz de Temu y Painting Fairy

Aquí te cuento todo sobre cómo es bordar sobre tela impresa.

by Geny

Hola, ¿cómo están mis Quilters y Stitchers de mesa de comedor?

Aunque esta vez debo confesar que no escribo desde la mesa, sino desde mi sillón favorito, con aguja e hilo en mano. Después de comparar los kits de Temu y Painting Fairy, era imposible no llevar la curiosidad un paso más allá y comenzar a bordarlos.

Portada-Kits-de-Punto-de-Cruz

Este post es una pequeña bitácora de mis primeras semanas con ambos proyectos: dos experiencias muy diferentes, unidas por la misma paciencia del bordado y por la sorpresa de descubrir cómo el papel se transforma en puntada.

Mi experiencia bordando kits de Punto de Cruz

¿Que me pasó al utilizar las telas y los hilos de estos Kits?

Lo primero que tengo que contarles es que: La diferencia entre las telas de ambos kits es abismal.

Comparación visual entre los kits de punto cruz de Temu y Painting Fairy en progreso de bordado.

Kits Bordados después de 2 semanas.

En el kit de Temu, la tela es tan rígida que bordar sobre ella se siente casi como trabajar sobre cartón; incluso llegué a romper una aguja en la primera semana. En cambio, la tela del kit de Painting Fairy, aunque también es firme, se asemeja más a un papel grueso: tiene cierta resistencia, pero resulta más manejable.

Los hilos también marcan contraste. En el kit de Painting Fairy son finos, delicados y presentan un cambio de color sutil y progresivo, algo que se aprecia especialmente en mi plan de bordar bloques grandes de 30 x 30 puntos (900 puntos por etapa). En el de Temu, en cambio, estoy trabajando color por color, comenzando por el 3371 —el tono predominante en la impresión—. La hebra es un poco más gruesa y brillante, pero al tratarse de un diseño más pequeño, el avance se siente más rápido.

A pesar de esas diferencias, ambos kits comparten algo positivo: los hilos se comportan bien, no se enredan ni se cortan. La única distinción técnica clara está en el material: el de Painting Fairy parece 100 % algodón, mientras que el de Temu mezcla poliéster con algodón.

Mi primera impresión

El verdadero contraste entre ambos kits comienza en el pixelado del diseño.

En el kit de Temu, apenas rellené un solo color noté que el nivel de detalle será muy limitado: el bordado final difícilmente corresponderá a la imagen promocional. Los píxeles son más grandes y el diseño pierde definición, algo que ya deja entrever un resultado más simple.

Detalle del bordado del kit de punto cruz de Temu mostrando textura y rigidez de la tela.

Este bordado ya lleva a su cargo una aguja del kit original.

En cambio, el kit de Painting Fairy está perfectamente pixelado, hasta el último detalle. Cada cuadrícula del patrón conserva fidelidad con la imagen original, lo que lo hace más grande, más exigente y también mucho más hermoso.

Detalle del bordado del kit de Painting Fairy con degradado de color y definición de puntadas.

En cuanto a los símbolos y marcas impresas, hasta ahora no he tenido grandes inconvenientes con ninguno. Sin embargo, el de Temu presenta una leve desalineación —apenas un milímetro— que se hace visible al bordar. Además, la tinta usada es gruesa, lo que endurece aún más la tela y añade rigidez al trabajo.

El de Painting Fairy, por su parte, muestra símbolos muy claros, aunque el verde y el calipso pueden confundirse bajo luz amarilla o cálida. Con luz blanca, en cambio, la diferencia es nítida.

Aun con estos matices, mi preferencia se inclina claramente hacia el kit de Painting Fairy.

Claridad del Diseño

En cuanto a lo esperado, el kit de Temu me dejó con cierta sensación de decepción. Esperaba un poco más de detalle en el diseño y una tela menos rígida; al bordar se nota que ambos factores limitan la experiencia y el resultado visual.

Comparación entre el bordado de temu y la imagen de la propaganda de temu

Aqui esta el bordado y la misma area de la imagen promocional.

Con el kit de Painting Fairy, en cambio, la primera impresión fue abrumadora —en el mejor sentido—. Su tamaño me confirmó que tendré años de entretención asegurada, y además, todo en él parece estar en perfecta sincronía: los materiales, los colores y la imagen promocional reflejan exactamente lo que uno recibe.

comparacion del bordado de painting fairy con la imagen promocional del producto

Increíble la exactitud de la reproducción.

Mi única dificultad no vino del kit, sino de mis propios materiales. Al ser un bordado tan grande, ni siquiera un Qsnap de 11 x 17 pulgadas, que ya es bastante amplio, logra sostener un área cómoda para trabajar. Aún estoy en búsqueda de un sistema que permita sujetar la tela sin dañarla, probablemente un bastidor de la marca pensada específicamente para este tipo de proyectos monumentales.

Mis improvisaciones y los materiales que ya tenía.

Hasta ahora, la única improvisación real ha estado en el uso de las agujas.

El kit de Temu incluye agujas de muy mala calidad: ya rompí una durante la primera semana, así que decidí reemplazarlas por agujas N°26 de DMC, que resultaron mucho más resistentes para este tipo de tela tan dura. Probé también con las de Bohin, pero son demasiado delicadas para esta rigidez.

En el caso del kit de Painting Fairy, mi improvisación vino por el lado del soporte. Compré unas pinzas grandes de lavandería para intentar sujetar la tela a los bordes del Qsnap y mantener el área tensa sin dañarla. Aunque el experimento ayuda un poco a organizar el lienzo, aún resulta difícil manipular una pieza de ese tamaño.

Detalle del bordado del kit de Painting Fairy con degradado de color y definición de puntadas.

Seguramente, en mi próximo avance sobre este proyecto contaré cómo evoluciona esa solución casera.

Mi rotación bordando kits de punto de cruz

Por el momento, cada bordado tiene su propio día asignado.

Los lunes son para el kit de Temu, mientras que los jueves reservo mi tiempo para el kit de Painting Fairy. Así los voy avanzando de forma ordenada, antes de que ambos tomen protagonismo en la rotación de bordados del próximo año.

El “Espíritu elegante” de Temu vive en un Qsnap de 8 x 8 pulgadas, cómodo para su tamaño y rigidez. En cambio, el “Picaflor vibrante” de Painting Fairy ocupa un Qsnap de 17 x 11, que retiro cada vez que termino una sesión, ya que aún no estoy convencida de apretar tanto la tela sin una herramienta más adecuada. Veremos en qué termina esa historia.

Cada proyecto tiene sus propias tijeras y espacio de guardado, una pequeña rutina que me ayuda a mantenerlos separados y organizados. Me gustaría contar con un apoyo digital del gráfico, pero no existe; de todos modos, al estar ambos patrones impresos en la tela, el seguimiento se me ha hecho bastante fácil hasta ahora.

Conclusiones hasta ahora

En cuanto al hada del kit de Temu, creo que pudieron lograr un mejor trabajo de pixelado. La imagen original es preciosa, pero el diseño impreso no le hace plena justicia. Aun así, considerando su relación calidad-precio, está bastante bien equilibrado. Espero que alguna otra compañía retome esta misma ilustración en el futuro, porque sin duda la volvería a bordar.

El kit de Painting Fairy, en cambio, ha sido todo lo que esperaba y más. Casi al punto de tentarme con tres o cuatro kits adicionales —aunque me pregunto si tendré suficiente vida para terminarlos todos—. ¡Son enormes! Y precisamente por eso, me lo tomo con calma.

Seguiré bordando mientras busco la solución perfecta para el bastidor, pero sé que cuando la encuentre… el cielo será el límite.

Estos proyectos avanzan despacio, pero con cada sesión encuentro algo nuevo que aprender. Tal vez pase un año antes de verlos terminados, pero eso también es parte del encanto.

Te invito a acompañarme en este viaje de puntadas y paciencia: en el blog iré compartiendo los progresos, los aciertos y las pequeñas improvisaciones que convierten cada bordado en una historia.

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